- Importación de papa de EU, falta de apoyos y triplicacion de costos: los motivos principales
Oscar De La Rosa, Zamora
El cultivo de papa se encuentra prácticamente aniquilado en la zona de la meseta purépecha donde los productores han dejado en suspenso la continuidad total de la superficie cultivable que el año pasado fue de mil 200 hectáreas.
Para este ciclo, que debe iniciar en julio, no se tiene con precisión una cantidad de tierra a trabajar porque hay un desaliento generalizado entre los agricultores.

“Lo que terminó por acabar con el cultivo de papa en esta región fueron factores como la importación de papa de Estados Unidos, qué trajo consigo muchas plagas como la paratrioza; la falta de apoyos o subsidios por parte del gobierno federal, ya que los productores no contaban ni siquiera con seguro agrícola y el hecho de que los gastos por hectárea se hayan triplicado en los últimos años por el aumento en agroquímicos y otros insumos para la producción”, puntualizó Jorge Hernández Alvarez, presidente de la asociación de pequeños productores de Huarachanillo.
Comentó que el costo actual, por hectárea cultivada, es de 180 mil pesos. Si se considera que un productor puede trabajar hasta en 10 hectáreas tendría que hacer una inversión de casi 2 millones de pesos y muchos no están convencidos de hacer este esfuerzo económico porque las condiciones del clima y la fertilidad de la tierra no garantizan que se pueda obtener alguna ganancia al final de La cosecha.
“La realidad es que ya nadie quiere invertir en lo que antes era un cultivo por tradición para esta región de Michoacán. Hace 50 años, Zamora era líder en producción de papa; sin embargo, todo se acabó a partir de aquí apareció la paratrioza. Después se muda el cultivo a la zona de la meseta purépecha, pero desde hace casi 10 años a la fecha se dejó de tener apoyo para esta actividad y hoy duele decirlo, pero también está en riesgo de desaparecer” dijo.
Comentó que la crisis ha golpeado a los productores agrícolas de manera importante, al grado de que muchos ya no se quieren dedicar a la actividad agrícola y han optado por buscar otras actividades económicas que realmente representen una ganancia e ingresos para mantener a sus familias, porque ya son varios años en los que el campo ha dejado de ser una actividad rentable.
Mencionó que otra consecuencia que va a generar el hecho de que se pierda la actividad agrícola, es la diversidad de jornales que se generan en esta actividad, los cuales van a tener que desaparecer como consecuencia de que ya no habrá recursos para sostenerlos y así las familias que se encuentran asentadas en estas comunidades están expuestas a padecer la consecuencia de falta de ingresos.
“No sabemos que va a pasar y cuál será el futuro en estas zonas en materia económica. Lo que sí es un hecho es que todo el sector agrícola está sumamente lastimado en la actualidad y perjudicado por la falta de recursos económicos”, concluyó.


