- Destacan que devoción al santo ha crecido entre familias, con ofrendas, música, danzas y oraciones
Oscar De La Rosa, Zamora
La devoción a San Judas Tadeo mantiene viva una de las tradiciones religiosas de la colonia Miguel Regalado, donde Juan Antonio Martínez, conocido como “El Terry”, participa desde hace más de 20 años en la instalación de un altar en honor al santo, como agradecimiento por los favores recibidos por él y su familia.

En el marco de la celebración del 28 de octubre, explicó que esta actividad representa una muestra de fe y agradecimiento, además de ser una oportunidad para reunir a vecinos y visitantes que comparten su devoción por San Judas Tadeo.
Recordó que fue uno de los iniciadores de esta tradición en la colonia y manifestó su satisfacción al observar cómo, con el paso de los años, más familias se han sumado a la celebración mediante la instalación de altares en sus viviendas.
Señaló que los devotos suelen colocar pequeñas imágenes del santo, dinero y donativos como muestra de agradecimiento por los favores que consideran haber recibido. Las aportaciones también contribuyen a mantener la celebración año con año.
Consideró que el crecimiento de esta tradición se debe, en buena medida, a que las personas comparten sus experiencias de fe y recomiendan a familiares y conocidos encomendarse a San Judas Tadeo, lo que ha permitido que la devoción se transmita de generación en generación.
Como parte de las actividades, indicó que se contempla la realización de oraciones, música y danzas, además de una convivencia entre los asistentes, a quienes invitó a acercarse al altar para participar en la festividad.
Expresó su deseo de que esta costumbre continúe entre las nuevas generaciones, incluidos sus hijos y nietos, para conservar una tradición que, afirmó, ha contribuido a fortalecer la convivencia y la identidad religiosa de los habitantes de la colonia.
Finalmente, al referirse a la importancia de San Judas Tadeo entre los creyentes, distinguió su devoción de la que existe hacia la Virgen de Guadalupe, a quien reconoció como madre y figura central de la fe católica, mientras describió al santo como un intercesor ante Jesús para quienes recurren a él en busca de ayuda.


