- Piden intervención de SEDENA, reparación del daño y creación de guardia comunitaria
- Seguirá el bloqueo carretero y se extenderá a otros sitios del estado
Oscar De La Rosa, Acachuén municipio de Chilchota
Habitantes de la comunidad indígena purépecha de San Francisco Acachuén alzaron la voz para exigir justicia y condiciones de seguridad, luego de los hechos violentos registrados el pasado 6 de mayo, en los que dos comuneros perdieron la vida y uno más resultó herido tras un ataque atribuido al crimen organizado.

En un pronunciamiento público, respaldado por la asamblea general y el Consejo Nacional Indigenista, los pobladores denunciaron la falta de respuesta efectiva por parte de las corporaciones municipales y estatales, a quienes acusaron de omisión e incluso de agresiones durante su intervención.
“Queremos justicia. Aquí no tenemos seguridad. Los policías municipales no representan protección para nosotros”, expresaron comuneros quienes además dieron a conocer sus demandas centrales que, aseguran, son compartidas por otras localidades de la región conocida como la Cañada de los Once Pueblos.
Dentro de estas peticiones solicitan la intervención directa de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) mediante la instalación de un destacamento fijo del Ejército Mexicano en la comunidad, con el objetivo de inhibir nuevos hechos violentos; además de la reparación del daño por medio del apoyo integral para las familias de las víctimas mortales, así como la cobertura total de gastos médicos para el comunero herido.
También pidieron la creación de una guardia comunitaria que tenga respaldo institucional para la conformación de este cuerpo de seguridad, con capacitación y equipamiento conforme a la ley.
Además, demandaron la presencia en el lugar de autoridades estatales, particularmente de la Secretaría de Gobierno y de Seguridad Pública, rechazando cualquier intento de diálogo fuera de la comunidad y advirtieron que mantendrán acciones de presión, bloqueos carreteros, hasta obtener respuestas concretas, incluyendo la permanencia en puntos estratégicos de la localidad.
“De aquí no nos vamos hasta que venga el gobernador y se atiendan nuestras demandas. Si es necesario, estaremos aquí todo el año”, señalaron, tras declararse en estado de alerta máxima y responsabilizó a los distintos niveles de gobierno de cualquier nuevo acto de violencia que pudiera registrarse ante la falta de atención a sus exigencias.


